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Santo Domingo, RD. – Más de 275 mil reclamaciones formales por fallas en el servicio eléctrico se han registrado en República Dominicana entre enero de 2019 y marzo de 2025, según datos oficiales de la Superintendencia de Electricidad, a través de su unidad de protección al consumidor PROTECOM. Esto equivale a seis quejas por hora, todos los días, y no se trata de simples publicaciones en redes sociales, sino de reclamos documentados, con número de caso, pruebas y seguimiento.
Mientras la indignación ciudadana crece, los informes técnicos exponen un panorama preocupante. A marzo de 2025, las pérdidas acumuladas del sistema eléctrico nacional alcanzan un 37.6%, es decir, casi cuatro de cada diez unidades de energía compradas no se facturan ni se cobran.
El experto en temas energéticos Bernardo Castellanos atribuye esta situación a una combinación de falta de inversión y mala gestión.
“En estos casi cinco años ha sido el periodo donde menos inversiones se han hecho en el sector eléctrico. La falta de inversión y la pésima gestión han empeorado todo”, sostuvo.
Cifras que respaldan la crisis
Según los registros de PROTECOM:
- En 2019 se recibieron 42,000 quejas.
- En 2020, 34,949.
- En 2021, 27,242.
- En 2022, las reclamaciones se dispararon a más de 50,000.
- En 2023, se alcanzaron 76,000.
- En 2024, se registró un récord histórico con 78,461 reclamaciones.
- Solo en el primer trimestre de 2025, ya se contabilizan 16,173 nuevas quejas.
Por distribuidora, EDEESTE lidera el listado con 9,251 reclamaciones en los primeros tres meses del año, seguida de EDESUR con 4,911 y EDENORTE con 1,980.
Castellanos advierte que el deterioro del servicio es aún más grave en zonas de escasos recursos, donde los apagones diarios se prolongan entre seis, ocho y hasta diez horas.
Un sistema sin confianza
Tras una ligera mejoría entre 2013 y 2019, cuando las pérdidas bajaron de 33% a 26%, la tendencia se revirtió desde 2021. Hoy, el sistema eléctrico dominicano no solo pierde energía, sino también confianza ciudadana.
El resultado es una población cansada de la excusa del “mantenimiento” y de apagones constantes, en un sistema que, lejos de mejorar, parece apagarse cada día más.